¿Qué es un gato comunitario?
¿Qué es un gato comunitario? ¿En qué se diferencian de los gatos callejeros? ¿Y de los gatos ferales?

Introducción
Este artículo busca aclarar conceptos y destacar la importancia del término «gato comunitario» desde una perspectiva legal y académica. Vamos a entender las diferencias entre el gato comunitario y el doméstico, abordando el error de definición de “gato feral”, “gato silvestre” o “gato asilvestrado”.
Antes que nada: El Mal Llamado Gato de Colonia
Bajo el paraguas “gato de colonia” caben todo tipo de malentendidos y denominaciones peyorativas. Términos como “gato salvaje”, “gato silvestre”, “gato vagabundo” son sinónimos mal utilizados para llamar o describir al “gato de colonia”.
Es crucial corregir estos conceptos erróneos para garantizar un enfoque ético y responsable en el control poblacional de felinos urbanos.
Se ha extendido y popularizado el término “gato feral”. Una inadecuada e inaceptable calificación que proviene de una traducción errónea del inglés; silvestre, que tampoco es admisible por lo que veremos a continuación.
Para “feral” en castellano encontramos la siguiente etimología y definición según la RAE:
FERAL
Del lat. ferālis ‘de fiera’.
1. adj. desus. Cruel, sangriento.
Adjetivos como cruel o sangriento en ningún caso son aplicables a los animales abandonados perdidos o a sus descendientes, que es como deben quedar definidos los gatos que aparecen en el entorno, independientemente de que se trate de áreas urbanas o no. Por esto y por rigor biológico que el único término aceptable, preciso y con rigor es el de “gato comunitario”
Gato Comunitario vs. Gato Doméstico
Las Claves
Existen dos claves fundamentales, la socialización y el entorno donde viven.
Mientras que el gato casero o doméstico disfruta de la comodidad y seguridad de un hogar con una familia, el gato comunitario vive en libertad, formando parte de una colonia felina en la calle.
Es fundamental comprender que el gato comunitario, en muchos casos, no es adoptable debido a su falta de sociabilidad con las personas. Es un gato que o bien ha perdido la socialización con el ser humano o nunca se ha sido sociable porque en su etapa de impronta no ha tenido trato con el ser humano.
Gato Doméstico: Adaptable y Sociable
El gato doméstico que vive en un hogar con una familia disfruta de la interacción humana y se adapta fácilmente a la vida en un entorno doméstico.
Gato Comunitario: Libertad y Autonomía
En contraste, el gato comunitario es un gato doméstico que vive en libertad. Aunque forma parte de una colonia felina, puede no ser sociable o tener una sociabilidad limitada con las personas. Sin perder de vista las excepciones, como gatos que llegan a una colonia debido a un abandono, extravío o camadas nacidas en libertad y sociabilizadas por cuidadores humanos.
El Término Asilvestrado o Feral es Erróneo
No es capricho, es ciencia
A menudo se confunde el término «gato silvestre» con el lince ibérico, pero es esencial aclarar esta confusión. El gato silvestre, también conocido como gato montés, pertenece a la especie felina felis silvestris.

El gato montés (felis silvetris silvestris ) es el único gato no doméstico.
El gato montés (felis silvestris silvestris) no es un gato doméstico.
El llamado gato de colonia, gato feral, gato silvestre, gato salvaje es un gato doméstico ( felis catus)
El gato comunitario y el gato doméstico son felis catus con diferentes grados de socialización y con entornos diferentes, en el hogar o en la calle.
Por lo tanto, el gato felis catus no es el gato felis silvestris silvestris tomado con rigor científico y legal.
Los únicos animales que encajan legal, biológica y científicamente con gato feral o gato silvestre son el felis silvestris silvestris (el gato montés) y el Lynx pardinus (el lince), de la familia Felidae.
Es crucial entender que el lince ibérico, aunque forma parte de la fauna silvestre, no pertenece a la especie «felis silvestris» o «felis silvestris silvestris».
Conclusiones
El gato comunitario es un gato que, o bien no ha tenido ningún contacto con los humanos o bien su contacto ha ido disminuyendo con el tiempo al verse obligado a sobrevivir en un entorno hostil como es la calle. No tolera cuatro paredes ya que para él es una cárcel; se angustia y su sistema inmunitario se ve gravemente afectado si tratamos de confinarle.

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En una colonia felina podemos encontrar gatos domésticos caseros, errantes, gatos perdidos, gatos abandonados y los propios gatos comunitarios. Aunque como hemos podido ver, cuando están en la calle todos poden llamarse gatos comunitarios, pero para hablar con precisión y propiedad aquí hemos aprendido las verdaderas diferencias.
Podremos “confundir” gatos callejeros o gatos comunitarios, pero jamás se podemos aceptar la acepción de salvaje, silvestre o feral. Por todo lo que ello implica.
Sin duda, será más probable cruzarte con una liebre o un topillo que con un gato salvaje.


