El Problema de la Alimentación Descontrolada de Gatos en la Calle y la Importancia del CER
La alimentación descontrolada de gatos comunitarios en la calle representa un desafío importante a la hora de progresar con los programas CER de los municipios. A pesar de las buenas intenciones, muchos amantes de los gatos cometen un error al proporcionar alimento a estos animales en cualquier parte y de cualquier manera. Estos errores pueden desencadenar en una serie de problemas para los felinos, para las gestoras de los CERes y para la comunidad en general.

La alimentación controlada, uno de los pilares del método CER
El método CER consiste en controlar la población felina a través de la esterilización y retorno de los gatos a su entorno original. Esta estrategia cuenta con evidencia científica y ha demostrado ser ampliamente efectiva para reducir el número de gatos callejeros y evitar la proliferación descontrolada, mejorando así su calidad de vida y la coexistencia con los seres humanos de manera armoniosa.
Uno de los pilares fundamentales de esta esta estrategia es establecer puntos controlados y autorizados de alimentación, donde los gatos son alimentados bajo unas pautas concretas. Lo que se persigue con esto es;
- Que los animales tengan alimentación y bebida constante y que de ese modo no deambulen en su búsqueda provocando molestias y quejas vecinales.
- Centralizarles en una zona, para facilitar las capturas y avanzar en su esterilización de forma más rápida.
- Utilizar esta propia alimentación para facilitar las capturas dependiendo de cómo se use.
La necesidad de la regulación de la alimentación callejera a gatos
Dentro del programa CER municipal se regula la alimentación de los gatos comunitarios en la calle bajo unas pautas planificadas. Esto crucial tanto para el bienestar de los propios gatos como para la salubridad del entorno, así como para la buena evolución de los programas CER municipales.
Se establecen lugares específicos y autorizados para alimentar a estos animales. Y se mantienen estos puntos autorizados con los comederos llenos para evitar que los gatos se dispersen en busca de sustento, provocando molestias.
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El impacto de la alimentación descontrolada o no autorizada
Existen personas que, a pesar de conocer la existencia de estos puntos de alimentación controlada, siguen poniendo montoncitos de comida aquí y allá, comida húmeda e incluso restos de comida casera. Estas conductas son muy dañinas en varios aspectos;
- Ensucian la vía pública, provocando molestias y quejas vecinales por suciedad y malos olores.
- Ponen en riesgo la salud y seguridad de los gatos comunitarios por tener que alimentarse de comida en mal estado y también porque no suele haber regularidad en esta provisión de alimentación. Por lo que los gatos estarán siempre dando vueltas en busca de esos montoncitos y de esos papeles de aluminio con las sobras. Haciéndolos a su vez más visibles y dando la sensación de que hay más gatos de los que existen en realidad.
- Dificultan en gran medida los procesos de captura, pues los animales se dispersan en busca de esa comida intermitente y no permanecen en la zona de los puntos de alimentación controlada. Además de que como bien sabemos las gestoras, los gatos tienen que tener hambre para entrar en las jaulas. Si los gatos han recibido alimentación no comunicada, la capturas se verá chafada.
La alimentación descontrolada; ¿tozudez o algo más?
Muchas personas, desde la bondad, alimentan a los gatos callejeros de forma desorganizada, sin entender o sin querer entender las implicaciones negativas a largo plazo.
Cuando desde asociaciones y ayuntamientos ya se ha hecho un trabajo de información y formación para desarrollar un programa CER, haciendo llegar a estas personas las necesidades de una alimentación controlada y pautada, y estas personas persisten en sus conductas, la cosa se complica. ¿Estamos entonces ante un problema de tozudez o hay algo más?
En estos casos podríamos estar hablando ya de supuestos que se escapan del área de influencia de los ayuntamientos y las asociaciones pues son perfiles candidatos a la intervención de servicios sociales. Se trata de perfiles con algún tipo de trastorno o carencias que vuelcan su inestabilidad mental en los animales y adoptan conductas de autosatisfacción, sin ser o sin querer ser conscientes de los problemas que acarrean estas.
Uniendo esfuerzos hacia un objetivo común
En resumen, la alimentación descontrolada de los gatos callejeros representa un desafío importante que requiere una respuesta paciente pero también firme. Abordar conductas erróneas de los seres humanos y establecer una regulación de la alimentación son pasos fundamentales para garantizar el bienestar de los felinos, el avance de los programas CER y por ende, la convivencia vecinal.
Realmente tanto gestoras de CER, como ayuntamientos como alimentadores tenemos los mismos objetivos, evitar la sobrepoblación de gatos comunitarios sin atender en las calles y evitar los problemas con las personas derivados de esta sobrepoblación.
Por lo que es fundamental dentro de un programa CER educar e informar a la comunidad sobre las consecuencias de la alimentación descontrolada o no autorizada y promover el establecimiento de puntos de control o puntos de alimentación controlada para el beneficio de todos.


