Todo el universo detrás de la gestión de población felina en tu pueblo o ciudad. Esto es lo que supone un CER
La gestión de población felina no se limita a alimentar a los gatos que viven en la calle. Detrás de todo esto, hay una serie de actividades que requieren tiempo, esfuerzo y dedicación por parte de muchas personas voluntarias.

A menudo, tendemos a creer que «lo que ves es lo que hay»: en las colonias felinas, esto ocurre la mayor parte de las veces, donde el trabajo de las voluntarias pasa desapercibido más allá de los puntos de alimentación y la persona que sabe «dónde adoptar gatitos de la calle». La realidad es que hay una lista larguísima de tareas básicas para garantizar el bienestar de los gatos comunitarios. Y hoy vamos a ver las cuáles son las principales.
Mucho más que alimentar a los gatos
Alimentar es una de las tareas más visibles, pero no la única en un CER. Y es que solo las acciones vinculadas a ofrecer comida y agua a los gatos, implican mucho más que colocar cuencos.
- establecer horarios regulares y escoger espacios adecuados
- Utilizar comida adecuada para minimizar los problemas de salud
- Mantener puntos de agua y comida, accesibles, pero no excesivamente visibles
- Limpiar y organizar estos espacios
- Minimizar las molestias en el entorno
El mantenimiento de los refugios y puntos de alimentación incluye limpiar los restos de comida, desinfectar los espacios y reparar daños en las casetas. Este trabajo evita problemas sanitarios y ayuda a conservar una buena relación con los vecinos. Si la asociación tiene un refugio, estas tareas se multiplican, mientras que si colabora con casas de acogida, el presupuesto deberá repartirse en alimentación, limpieza, útiles y otros.
Puntos de control para gestión de población felina
Para todo ello, es básico que las colonias felinas cuenten con «puntos de control», que son áreas en las que alimentar, monitorear y planificar intervenciones concretas.
Por regla general, esto puede suponer el diálogo con vecinos y ayuntamiento, entre otros organismos, que permita el control de los animales, la gestión del espacio y el acceso de nuevos miembros a la colonia.
Bricolaje: refugios, casetas seguridad
La vida en la calle se traduce para muchos gatos en carencias de espacios seguros, como un refugio resistente al agua o la dificultad de protegerse del sol y otras inclemencias. Cuando se construyen espacios, las tareas de bricolaje y «DIY» son importantes: por ejemplo,
- comederos que protejan de la lluvia,
- casetas que permitan espacios frescos y ventilados en verano
- refugios con varias entradas y salidas para que los gatos menos sociables se acerquen
Además, los comederos y bebederos deben ser funcionales, de escaso valor (para prevenir hurtos) y fáciles de limpiar, lo que implica un extra de tiempo constante entre preparar, reparar y reemplazar.
Conocer a los vecinos y mediar
Antes o después, existe una enorme inversión en tiempo para mediar con los conflictos entre los vecinos, el ayuntamiento y los gatos de una colonia felina fija, o una colonia que se está empezando a gestionar. Estas acciones suelen traducirse en charlas informales para escuchar sus inquietudes, pero también acciones informativas con las que explicar el protocolo CER y buscar soluciones conjuntas para prevenir tensiones.
Tareas de análisis y control
De igual modo, es necesario saber cuántos gatos hay en la colonia, sus edades, estado de salud y comportamiento. Todo ello, resulta imprescindible para un manejo adecuado y, por lo menos, implicará observar a los animales, identificar sus características y llevar cierto control del grupo y los gatos vinculados a un espacio, pero menos sociable que otros de sus compañeros.
Por descontado, puede ser necesario complementarlo con labores administrativas, para controlar los gastos de cada colonia y estimar presupuestos de alimentación, veterinarios y esterilizaciones con el objetivo de planificar el futuro de la colonia.
Redes sociales, WhatsApp, adopciones…
Cada CER puede tener una organización distinta detrás, pero la mayoría necesitan promover sus tareas en redes, ferias y ofrecer atención vía correo electrónico, Instagram o WhatsApp. Además, estas acciones son básicas para promover la búsqueda de voluntarios, difundir los gatos en adopción o comunicarse con terceros.
Además, a menudo, algunos gatos de una colonia pueden ser candidatos para la adopción. Las colonias felinas con gatos sociables o muy jóvenes suelen tener esto en cuenta para reducir el número de individuos, prevenir nuevos embarazos y gestionar de forma ética los espacios. Una vez más, esto implica evaluar a los posibles adoptantes, realizar seguimientos y asegurarse que el animal esté en un entorno adecuado.
En una colonia, se realizan decenas de acciones diarias
Además de estas prácticas, la gestión de colonias felinas incluye muchísimas tareas diarias o rutinarias. Estas pueden variar dependiendo de cada colonia y época del año (por ejemplo, las capturas para esterilización o por urgencias veterinarias, la creación de espacios seguros o la compra de suministros).
También afecta de forma directa a los tiempos:
- Si hay muchas o pocas voluntarias, esto afectará a la carga de tareas de cada voluntario/a implicados
- El presupuesto que los ayuntamientos y organismos superiores han destinado para el proyecto CER
- El número de gatos y de colonias de una zona, pueblo o ciudad, el tamaño de la asociación…
Detrás de cada gato comunitario hay una red de personas trabajando sin descanso para garantizar su bienestar.
Hoy día, incluso existe el debate abierto sobre si este trabajo debería empezar a remunerarse o asumirse por parte de la Administración. A grandes rasgos, debido a que, si bien la sociedad reconoce y valore estas labores cada vez más, no está claro que exista el apoyo necesario para que esta tarea no siga recayendo exclusivamente en los hombros de unos pocos voluntarios.


