El CER y la importancia de la R de retorno

En los proyectos CER, es habitual dar más valor las fases de captura y esterilización que a la de retorno «R». Esto tiene una explicación «histórica» y también es un maletendido, que tenemos que ir dejando atrás.

Ojalá fuera posible que todos los felinos tuviesen una vida ideal fuera de las calles, pero la existencia de gatos no sociales, el gran número de gatos comunitarios y las dificultades de control, hacen que los proyectos de control ético sean la mejor opción actual.

Control de las poblaciones felinas

Existe una convivencia histórica entre gatos y humanos, tanto en el ámbito doméstico como en los límites de las ciudades neolíticas. Nuestra vida en común ha hecho inevitable la presencia de gatos silvestres (comunitarios) en todos los municipios, así como la necesidad de un control ético y racional de los felinos.

Entre las opciones éticas, el CER ha destacado por:

  • defender el bienestar animal,
  • una mejor convivencia,
  • estabilizar poblaciones de gatos
  • contar con una mayor evidencia científica,
  • y, todo ello, teniendo en cuenta la territorialidad, estabilidad y mejora en la salud de gatos y vecinos.

La «R» no es casualidad: retorno al lugar de origen

Este impacto positivo, a veces, nos hace olvidar que la importancia de los programas CER, que antiguamente se conocían como CES (captura, esteriliza y SUELTA) radica en las tres fases. Sin embargo, la «R» de Retorno ha sido menos respetada en el pasado: de ahí, surge la decisión de renombrar los CES como CER.

Es muy importante respetar la ubicación de las colonias existentes. No podemos «soltar» a los gatos en cualquier lugar, sino que este acto debe estar sujeto a unos protocolos establecidos y bajo supervisión técnica.

Por qué no soltar gatos lejos de su colonia de origen

Hay personas que podrían presuponer que reubicar es una opción mejor para el animal. Sin embargo, no es así y supone grandes riesgos, porque:

  • Existirá una falta de previsión sobre cómo afectará esta «suelta» en un lugar nuevo
  • No sabremos (ni podremos controlar) si podrá desenvolverse en otro lugar, desconocido para él o ella
  • Desconocemos si se quedará en la nueva zona o se irá a otro contexto con recursos básicos

En cambio, sí sabemos que los gatos prefieren quedarse en sus colonias de origen (comportamiento territorial) y, además, retornando evitamos otros inconvenientes, como agresiones territoriales o accidentes porque el gato no conoce el nuevo entorno.

Captura, esteriliza y retorno a la colonia

Desde AVATMA, se preparó un informe detallado sobre los inconvenientes de un traslado, que tiene repercusiones en las colonias de origen (aumento de roedores y plagas, nuevos conflictos, otros gatos que ocupan el territorio…) como en las de destino.

Por lo tanto, una reubicación solo debe hacerse en casos extremos y, si es posible, mover a la colonia completa, encontrar un espacio seguro y plantear un confinamiento inicial y una liberación controlada. Además, el traslado y suelta negligentes (sin control) es un delito según el artículo 337 bis del Código Penal.

El retorno tiene una alta tasa de éxito, siempre que los gatos no puedan encontrar un hogar fuera de las calles; en cambio, reubicar tendrá un impacto negativo en la salud física y emocional, y su tasa de éxito es muy baja, con gatos que acaban dispersos, atropellados o que forman colonias inesperadas y difíciles de controlar.