De qué viven los gatos comunitarios

Los gatos comunitarios es el concepto con el que se define a los gatos sin propietario, o parcialmente dependientes de la actividad humana, según la Ley de Bienestar Animal.

Gatos comunitarios (de qué viven)

La nueva ley define a los gatos comunitarios en el artículo 3 (Definiciones) […] como: “felinos que viven en libertad, en entornos humanos, están vinculados a un territorio y no siempre son adoptables debido a su baja socialización.”

Como quizá te imaginas, la vida de un gato comunitario en una zona urbana y en el campo variará enormemente, así como la forma de preparar y controlar las colonias felinas.

El gato comunitario en el entorno rural

En el entorno rural, un gato tiene bastantes recursos. No debemos idealizar la vida silvestre, sin embargo, aquí el gato cuenta con la posibilidad de cazar conejos, pájaros, insectos y roedores.

Con acceso a agua, un gato comunitario puede llegar a sobrevivir (con carencias, por supuesto) en pueblos y zonas de campo y montaña.En una intervención en estos entornos, este será uno de los primeros puntos que tener siempre en cuenta.

A menudo, las críticas se centran aquí en la acción depredadora de los gatos. No debemos olvidar, no obstante, que la contaminación, la acción humana y el cambio climático están generando profundas alteraciones: mucho más graves que el comportamiento predador de los gatos comunitarios.

Además, debemos tener presente que la mayoría de las poblaciones felinas están vinculadas a la falta de conciencia humana y es responsabilidad nuestra, pues, aplicar las medidas éticas de control.

El gato en las zonas urbanas

En cambio, en las ciudades, el entorno suele ser menos favorable para los gatos comunitarios. Hay que quitarse de la cabeza la idea de un felino que espera que el responsable de la colonia le traiga su pienso (buscará alternativas para alimentarse), pero sus opciones de supervivencia son menores.

Ya no solo debido al acceso a alimento (más limitado), sino también debido a otros peligros diarios, como la circulación de coches. En las ciudades, el acceso a puntos de comida, por parte de alimentadores y gestores de colonia, es la principal vía de alimentación de estos animales.

De igual modo, una mala gestión de las colonias supondrá una mayor presión en las poblaciones de gatos. En las ciudades, los entornos son más limitados, mientras que, en el campo, los animales tienen más espacio para establecer sus territorios sin generar conflictos entre ellos.

Tipos de gatos comunitarios en las colonias

El concepto “gato comunitario” ha generado muchas dudas y debates. A menudo, por estar muy contaminado de malentendidos y mitos.

Podemos diferenciar tres tipos de gatos:

  • Gatos domésticos abandonados o perdidos que se han adaptado a la vida silvestre (pocos: esta acción suele ser una condena a muerte para el animal)
  • Gatos que han nacido en la calle, pero mantienen vínculos con las personas: han crecido en una colonia o cerca de zonas habitadas (urbanizaciones, pueblos) y muestran cierto grado de sociabilidad
  • Gato no sociable (aquellos que solían definirse como “gato feral” o gato cimarrón), que no se acercan a personas, tienden a defenderse o ser evasivos y provienen de camadas de gatos callejeros

Se está intentando modificar el concepto de “gato feral” debido a que, según la RAE, está asociado a términos como “violento”, “cruel” o “sangriento”, cuando se trata de felinos menos sociables, pero que también dependen de la acción humana.

Para ello, se establece que las colonias felinas tienen el objetivo de:

  • Cuidar, controlar y proteger a los gatos comunitarios
  • Hacerlo de forma ética, mediante el método CER (Captura, Esterilización y Retorno) y los puntos de alimentación para reducir, poco a poco, las poblaciones
  • Promover la colaboración ciudadana, la identificación y la esterilización quirúrgica de todos los gatos comunitarios

Objetivos de la gestión de colonias

El principal objetivo es asegurar la protección de los gatos y unos niveles mínimos de bienestar, entendiendo que:

  • la gestión ética en el campo y en la ciudad tiene diferencias relevantes para la intervención
  • los tiempos para actuación deben personalizarse dependiendo de los gatos comunitarios de la colonia y el entorno
  • el método CER es la única forma ética de intervenir ante poblaciones de gatos que no han sido controladas
  • hay gatos más vulnerables que otros, como los que han sido abandonados de adultos, y otros cuya intervención debe ser más progresiva, como los nacidos en la calle que, a menudo, no podrán convivir en una casa