Comenzar con el método CER. Lo que me hubiera gustado saber cuando empecé

La gestión de colonias felinas con el método CER es una actividad demandante, exigente y… maravillosa. Implica conocer el carácter de centenares de gatos, controlar los entornos, sensibilizar a las personas y promover el bienestar animal y la salud pública. Durante estos años, he vivido muchos aprendizajes (a veces, con más estrés, ansiedad y frustración del que me hubiera gustado) y quiero compartir algunos, que siento que te serán útiles, si eres una gestora de colonias, un técnico o un voluntario.

Método CER (consejos)

Los tiempos y la planificación con método CER

Al principio, me costó establecer un protocolo claro en el que ubicar a cada persona implicada en el proyecto. Veterinarios colaboradores, voluntarios, gestores, cargos públicos…

Crear una estructura que te asegure un control de las actividades (capturas, intervenciones y tiempos veterinarios, respuestas de responsables públicos, conductas de alimentadores controlados o no controlados, variables fuera de control), de las herramientas y perfiles colaboradores que necesitas (jaulas-trampa, alimentadoras, técnicos, desplazamientos) resulta fundamental para el éxito de un CER.

El voluntariado y la (necesaria) profesionalización

La gestión de colonias, así como el bienestar animal en España, se ha apoyado, casi en tu totalidad, en personas voluntarias que dedican su tiempo, energía y recursos personales a los gatos comunitarios.

Sin embargo, este es un tema complejo que exige una capacitación y dedicación profesional, por lo que quería destacar estos dos puntos:

  • la imprescindible labor de los voluntariados
  • la necesaria profesionalización del sector

El objetivo debe ser estandarizar y regular prácticas y formaciones para seguir ayudando de forma cada vez más eficiente y, sobre todo, más digna para los activos principales.

Con el método CER, los tiempos no serán los que esperas

El CER resulta un desafío constante en tiempo y organización. A menudo, los procesos suelen ser más largos de lo que te imaginas: las capturas, las intervenciones veterinarias, las adopciones, la reducción de las poblaciones, el manejo de gatos asustados o poco sociables…

En este sentido, ser flexible, planificar con cierto margen de maniobra y saber adaptarse resultan herramientas muy útiles para la gestión de los gatos comunitarios y de tu autocuidado.

La falta de recursos

Pese a la buena voluntad, el método CER supone unos gastos importantes: material, alimento, atención veterinaria, imprevistos…

Por esto, vale la pena conocer tanto las posibles subvenciones como las obligaciones de presupuesto por parte de los ayuntamientos y las administraciones. En especial, tras la aprobación de la Ley de Bienestar Animal, que obliga a las entidades locales a la gestión de los gatos comunitarios, por lo que pese al argumento de la escasez de recursos, desde los activos gestores (asociaciones, particulares capacitados y profesionales) se debe trabajar en recordar la necesidad y obligatoriedad de dotar de recursos económicos esta actividad y obtener la colaboración de los organismos públicos.

Educar sobre el método CER

Un punto complejo es la comunicación con las comunidades, de vecindarios, de compañeros, de ayuntamientos. Las personas no siempre están concienciadas o tienen información de los procedimientos, del trabajo realizado, de los resultados, de los tiempos.

Por esta razón, me hubiera encantado recordarme, más a menudo, la importancia de una red de apoyo, con personas y equipos con experiencias e inquietudes similares, que no solo pueden aportar conocimiento y todo tipo de recursos, desde donaciones a ayuda a largo plazo, sino algo igual de importante: apoyo moral.

El peaje de cuidar y vincularse con los gatos

Desde mi experiencia, considero que el punto más importante es hacerse consciente de nuestra gestión emocional. Todo lo que conecta con ayudar a otros, cuidar, vincularse… también debemos recordar que supone cierto “peaje”, más en lugares donde todavía falta conciencia y el trabajo del día a día es enfrentarse a hostilidades, a incertidumbres, a enfermedades, a la imposibilidad de salvar y «tener que observar el horror» sin poder hacer nada, pero tener el deber de conseguir una visión global para seguir avanzando. Y quizá más adelante, sí poder hacer algo ante ese horror.

Por lo tanto, la gestión de una colonia mediante el método CER nos hará vivir experiencias maravillosas, pero también momentos duros para los que debemos prepararnos.

Ojalá mi experiencia te impulse a seguir ayudando a los gatos.