La importancia de leer el chip a los animales fallecidos en vía pública

La realidad de muchos gatos comunitarios, por desgracia, es la enfermedad o la muerte por atropello. Podríamos hacer una comparativa con los perros callejeros en otros países, una situación que no es tan habitual en España.

Además de las colonias felinas, hay animales que se escapan de casa por miedo, falta de hábito o comportamiento de exploración y acaban en situaciones graves, e incluso fallecidos en la vía pública.

Leer el chip de los animales fallecidos

Si encuentras a un animal fallecido, y se incluyen aquí a los gatos comunitarios, debes notificarlo a los servicios de emergencias (112) o a la policía de tu municipio para que procedan a la lectura del chip y a su retirada.

Según la Ley de Bienestar Animal (Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales) es obligatorio (art. 26) «Identificar mediante microchip y proceder a la esterilización quirúrgica de todos los gatos antes de los seis meses de edad salvo aquellos inscritos en el registro de identificación como reproductores y a nombre de un criador registrado[…]»

En el caso de las colonias felinas, «la identificación mediante micochip sigue siendo obligatoria, y quedará registrada bajo la titularidad de la Administración local competente, que debe comprometerse también a la esterilización quirúrgica de todos los gatos comunitarios.» (art. 38.2)

Además, es función de la Administración y responsabilidad municipal (art. 39 f. 4) establecer un programa sanitario, supervisado por un veterinario colegiado, que desparasite, vacune e identifique obligatoriamente con microchip.

¿Se leen los chips de los animales fallecidos?

Sin embargo, y aunque algunas comunidades llevan dos décadas con leyes cercanas a la Ley 7/2023—como Cataluña, con una de las leyes autonómicas más amplias; Madrid, que actualizó muchos puntos que luego ha reflejado la Ley 7/2023 en 2019, o Aragón (promoción del CER), Galicia (2017), Valencia (2015) y las Islas Baleares (2017)—, prácticas como la lectura del chip siguen sin estar protocolizadas.

La ley dice que la baja de un animal de compañía —donde se agregan los comunitarios—«deberá ir acompañada del documento que acredite que fue incinerado o enterrado por una empresa reconocida oficialmente para la realización de dichas actividades, haciendo constar el número de identificación del animal fallecido y el nombre y apellidos de su responsable o, en su defecto, que quede constancia en las bases de datos de la empresa que se ocupó del cadáver. En caso de imposibilidad de recuperar el cadáver, se deberá documentar adecuadamente.» (art. 26)

La realidad española es que, a menudo, la lectura de chip, sobre todo de animales que viven en la calle o comunitarios, ni tan siquiera se intenta.

  • Falta pedagogía para aplicar estas medidas, como ya promovía en 2019 el portal SrPerro: «Lee mi chip, soy familia, no basura»
  • Y sigue existiendo desconocimiento de la nueva ley: tratar de leer el chip es tan obligatorio como recoger el cadáver del animal fallecido

Leer el chip por ley

En conclusión, la ley marca la importancia (y obligación) de la identificación previa de los animales, tanto de familia como comunitarios, así como leer el chip para facilitar la localización del propietario o, en caso de muerte, su localización y la correcta gestión del cuerpo​.

A su vez, si se trata de las colonias felinas, está la doble desgracia de no tener hogar ni alguien que los espere en él, pero los servicios de emergencias y recogidas tienen las mismas obligaciones.